martes, 4 de mayo de 2004

Agnostico

Yo no odio la religión cristiana. Ni la musulmana, ni siquiera la budista, sintoísta o hindú. Fui bautizado en la Iglesia Católica, me imagino que como la gran mayoría de los que en este momento leen estas lineas. Y cuando alcancé la edad suficiente para que me dejasen tomar mis propias decisiones, decidí que mi camino no estaba dentro del que siguen los católicos.

Apenas se nada de ninguna religión que no sea en la que fui educado. A pesar de que asistí a la enseñanza supuestamente laica de un colegio público, teníamos un cura orgulloso y malhumorado. Capaz de dar capones en la cabeza con el anillo a muchos niños. Capaz de sembrar el terror meramente con su presencia. Así que solo aprendí a temer a los curas. Nadie me habló de la paz budista, del nirvana. Nadie me explicó por qué en la India las vacas son sagradas o porqué los musulmanes tienen el Ramadán. Toda esa cultura humana ha sido ignorada por nuestro sistema educativo.

Y los mismos que durante años han apoyado dictaduras, impuesto el terror, apoyado a los fuertes en contra de los débiles y marginado sistematicamente a todo aquel que no comulgase cada domingo ahora protestan amargamente solo por que se les haya puesto en su sitio. Exigen meterse en los colegios donde aprenden nuestros niños, desean una cuota que les debemos pagar por no se sabe que favores. Esos mismos, que predican el odio a los homosexuales, que no han movido un dedo por remediar situaciones de abusos, esos son los que nos quieren dar lecciones de moral.

A mi me gusta el mensaje de Jesucristo. Creo en la verdad, el amor y la paz. En el respeto y en la compasión. En la solidaridad. Y por eso mismo, deseo con todas mis fuerzas que aquellos que viven desde hace milenios de la falsedad, el orgullo y la mentira sean apartados de la educación de nuestros hijos. Para que les podamos evitar los traumas que todas las generaciones anteriores hemos tenido. Y para que en este pais se pueda aprender sin manipulaciones qué es el Hecho Religioso.

No es mas que una medida de higiene mental. Acabar con su podedumbre desde la raíz.

suena: Sade - Smooth Operator

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