lunes, 28 de febrero de 2005

Kluc se despide

Al poco de conocerte, cuando nuestra relación era un precioso e intenso intercambio de emails, escribí esta modesta historia, que alguién muy querido a quien nunca llegaste a conocer en persona, me recordó el otro día.

Historia que a ti te encantó y llegaste a llamarme Kluc y yo a ti te llamé Arlimem. No deja de ser curioso que justo ese día en Cielo Vacío sonase "I'll Never Get Over You" (Nunca te Olvidaré), porque así será. Que días tan dulces fueron aquellos.

La historia decía así:

El pobre Kluc se siente solo en su mundo. Es un planeta muy muy peque?o y le resulta agobiante. No es que siempre haya estado solo allí, ha habido algunos otros que le han venido a visitar y algunos hasta se quedaron un tiempo con él, pero lo cierto es que al final todos se han acabado marchando, dejandole muy solo en ese pedazo de roca viajando en elipse por el espacio. Kluc a pesar de lo solo que está no es infeliz. A veces escribe poemas y los lanza en botellas al espacio, preguntandose quien y cuando los leerá. Eso le hace sentirse mejor, y hasta recuerda una vez que so?ó que alguien leía uno de sus poemas y sonreía imaginandole. Ademas de eso, Kluc pasea por su planeta, donde ha plantado unos preciosos arboles galacticos, que siempre estan en flor, porque en el planeta de Kluc siempre es primavera (no rota sobre su eje).

Una noche, Kluc se sienta en Shiravayan, el único monte de todo su mundo y empieza a murmurar. Cuenta cosas de si mismo en voz muy bajita, sus preocupaciones y sus alegrias. Habla de la musica que lleva dentro y de los colores que ven sus ojos y se imagina que alguien le escucha. Se imagina que le responden, que también le cuentan cosas. Asi que desde esa noche, va siempre despues de cenar a sentarse en Shiravayan y a contar cosas sobre la vida. Durante a?os hace lo mismo, se sienta, habla e imagina que le escuchan, que le comprenden y que le contestan.

Una noche cualquiera mi nave sobrevuela el planeta de Kluc. Del planeta sale una se?al codificada que analizo y resulta ser la voz de Kluc, contandome cosas. Es por ello que conozco sus secretos, sus pensamientos y sus esperanzas. Pero se algo mas. Mi sofisticado ordenador ha sido capaz de trazar la onda que emite Kluc y seguirla en su periplo por el espacio.

Y he descubierto otro peque?o planeta, donde vive otro peque?o ser (Arlimem), que todas las noches se sienta en su peque?o monte y habla mirando al cielo, esperando que le contesten. Y una noche escucha la onda de Kluc y contesta. Kluc y Arlimem se enzarzan en una conversacion eterna, porque sus mensajes tardan siglos en llegar al planeta del otro, dedido a lo enorme del Espacio. Pero no les importa, tienen toda la Eternidad por delante. Y saben que el Universo, mecido al son de las fuerzas universales acabará llevando a sus planetas uno al lado del otro y acabaran viendose cara a cara. Y será magnifico.

Y yo digo que puede que este universo esté solo formado por vacio, rocas y fuerzas elementales, pero a veces da la sensacion de que hay mucho mas. Y sigo viajando en mi nave, maravillandome de lo que veo.

Hoy Kluc le ha escrito una carta a su querida Arlimem:

Querida Arlimem,

Te echo de menos cada segundo. Sigue navegando por ese espacio al que te has marchado y en el que tu Kluc no puede acompañarte. Llena todo ese universo de amor, como solo tu sabes.

Yo me quedo aquí, escrutando el cielo nocturno y esperando ver tu cara en alguna estrella. Sintiendome muy solo.

Pero feliz de haberte conocido y de amarte.

Gracias, mi vida. Siempre juntos.


Que preciosos son Kluc y Arlimem, ¿no os parece?

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